La geografía de México ofrece grandes espacios y sierras majestuosas, exactamente lo que un aventurero de enduro espera conquistar.
La ruta Oaxaca – Puerto Escondido es un gran desafío, 370km, una infinidad de curvas, diversos tipos de terraceria, pequeñas aldeas y pueblos mágicos, selvas y bosques de pino, cruce de ríos, agave para el mezcal, gente amable y gente sospechosa.
Con la ayuda de Google earth se marco la ruta para después pasarla a un GPS, tecnología de gran ayuda para seguir el recorrido.
El equipaje al mínimo, un cambio de ropa, traje de baño, chanclas, herramientas y sobre todo mousse en la llantas.
Llegamos a dormir a Oaxaca con el propósito de salir a primera hora de la mañana, el cielo estaba muy claro, el sol todavía no calentaba así que utilizamos por única vez las chamarras, 2700m de altitud en 27 km.Pinche frío!!!!.
Huevos al comal, tortillas hechas a mano, café de olla caliente y el sol ya estaba alto. Curvas, bajas, subes, sierra, vista al infinito, curvas, cambio de terraceria, curvas, pueblitos, de vez en cuando una pregunta de ubicación y se acaban los primeros 170 km.
Descanso en un pueblito, hotel de 1 estrella apagada y listos para la mañana siguiente. Gran desafío, el cruce de un río que al final no resultó problemático como alcanzarlo, primera caída, ligera, en tierra suelta.
Nos ayudaron un par de chavos a ubicar la entrada del río y ya del otro lado a subir a los Coatlanes. Segunda caída,leve, un raspón. Teniamos que darle porque habíamos perdido mucho tiempo en el río.
Hambre, cansancio, curvas.
Paramos por una torta y por gasolina. Curvas, brazos y muñecas duelen, bajas, subes, sierra, vista al infinito, curvas, cambio de terraceria, curvas, pueblitos, curvas.
Se hace noche, hay que darle más gas. Después de 200 km.,a las 7:30 de la noche entramos a Puerto Escondido.